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miércoles, 1 de noviembre de 2017

JARDINES DE ARANJUEZ

Jardines de Aranjuez, si de algo puede presumir que goza esta localidad, sin duda alguna es de los múltiples entornos y parajes naturales con los que cuenta, y que ocupan la mayor parte del territorio, nosotros os vamos a enseñar todos, el de la isla, el de la princesa, los del parterre y por supuesto el jardín del príncipe, todos ellos enclaves reales que se conservan tal y como los grandes reyes los mandaron construir en la antigüedad, te vamos a contar algunas cosas sobre ellos para que vayas viendo los increíbles rincones que te estás perdiendo y que deberías haber visitado ya.
El más grande de todos es el del príncipe que está situado entre el río Tajo y una larguísima calle arbolada con majestuosos plátanos, se trata de un auténtico vergel de varias hectáreas de puro bosque formado por una gran variedad de especies de árboles diferentes traídos desde todos los rincones del mundo, y el cual está mezclado con las zonas ajardinadas más exquisitas y selectas donde encontrarás las flores más exóticas y raras de ver.




T O D O S LOS S A N T O S

Este miércoles 1 de noviembre se celebra en España la festividad del Día de Todos los Santos. Esta fiesta de significación religiosa está rodeada de costumbres y tradiciones que se practican desde hace siglos. Algunas son comunes a toda España y otras varían por regiones y localidades.
En esta fecha es tradicional asistir a los cementerios para visitar las tumbas de los seres queridos que han fallecido. En muchos casos, incluso se acude con unos días de antelación para arreglarlas, de forma que a principios de noviembre estén en perfecto estado. El día 1 se engalanan con flores y se reza por los que ya se han ido.
El Día de Todos los Santos fue instaurado por la Iglesia Católica a raíz de la Gran Persecución de Diocleciano, a principios del siglo IV. Eran tantos los mártires causados por el poder romano, que la Iglesia señaló un día común para todos ellos, fueran conocidos o desconocidos.
Aunque en los primeros siglos varió la fecha, Gregorio III la fijó el 1 de noviembre en el siglo VIII (en respuesta a la celebración pagana del Samhain o Año Nuevo Celta, que se celebra la noche del 31 de octubre) y Gregorio IV extendió la festividad a toda la Iglesia en el siglo IX. Para los católicos españoles es una de las ocho fiestas de precepto anuales.

C A S T A Ñ A D A

El magosto es una fiesta tradicional en algunas zonas del norte de España, como Galicia, Cantabria, Asturias y las provincias de León, Zamora y Salamanca y Cáceres (Las Hurdes). También es una fiesta muy popular en Portugal, donde se llama magusto. También se ha extendido internacionalmente como castaño party.7
Los elementos comunes de esta celebración son la celebración en el mes de noviembre (o finales de octubre) y los elementos principales son el castaño y el fuego. Con esta fiesta, el castaño recupera la importancia que el maíz y la papa le fueron arrebatados en los últimos siglos.
Es una fiesta de raíces celtas, la fiesta que celebra el final del verano y comienza a mediados del año oscuro y frío. En todas las regiones donde se celebra y especialmente en Galicia, está profundamente relacionado con el culto a los muertos, siendo habitual dejar el fuego de la casa y la comida alrededor de la chimenea para que los espíritus de los difuntos de la familia regresen. a sus hogares para calentar esta noche. Numerosos rituales tradicionales se celebran a lo largo de esta fiesta, tanto para la purificación, la curación, recordar a los antepasados, asistir a misa o visitar al sanador local.


viernes, 13 de octubre de 2017

C A S T A Ñ A D A

La “Castanyada” es una fiesta popular propia de las comunidades de Catalunya, Aragón, Valencia y las Islas Baleares que, tradicionalmente, se celebraba el día de Todos los Santos aunque últimamente se ha ido desplazando hacia la vigilia de este día, la noche entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre.
Como el Halloween anglosajón, el Magosto de tierras asturianas, leonesas o gallegas, el Gaztainerre del País Vasco o la Chaquetía extremeña, la Castañada proviene de una antigua fiesta ritual funeraria, vinculada con ancestrales y ya olvidados cultos paganos.
Básicamente consiste en una comida donde se consumen castañas, panellets (un dulce típico de la región), boniatos y fruta confitado. Todo ello regado con vino moscatel.
Además, por estas fechas es tradicional la figura de la castañera, que vende por las calles castañas asadas y calientes, habitualmente envueltas en papel de periódico.

Historia de la Castañada

Es difícil determinar con precisión el origen de la tradición. Desde el paleolítico, la castaña y la bellota habían formado parte de nuestros hábitos alimenticios. Más tarde, con la expansión del cultivo de castaños por los romanos en la Península, su fruto se convirtió en la base de nuestra alimentación, bien fuera como fruto seco, bien fuera seco o molido para hacer harina.
De aquella época datan los ritos paganos y las fiestas que coincidían con la recogida del fruto y servían como agradecimiento a los dioses por la cosecha recibida.
Los orígenes más próximos de la tradición de la Castañada la vinculan a finales del siglo XVIII y derivan de los antiguos banquetes funerarios en los que no se servían otros alimentos que legumbres, frutos secos y panecillo votivos que darían lugar a los panellets. El banquete tenía un sentido simbólico de comunión con el alma de los difuntos: asando las castañas se rezaban las tres partes del rosario por los difuntos de la familia.
Hay otra versión más práctica del inicio de la tradición relacionada con los campaneros. A finales del siglo XVIII, estos debían pasar la noche de Todos los Santos haciendo sonar las campanas de todos los campanarios de los pueblos y villas. Como era una tarea dura y ardua, eran ayudados por amigos y familiares. Y para aguantar toda la noche, debían alimentarse con una comida energética: castañas, boniatos y panellets, regado con moscatel para soportar bien el frío de la noche.


viernes, 6 de octubre de 2017


La leyenda de Sant Jordi cuenta la historia de un heroico caballero, un monstruoso dragón y una princesa.
El dragón que aterrorizaba a los vecinos de un pueblecito de la Conca de Barberà. Sin otra solución, para evitar los ataques de la bestia, decidieron darle dos ovejas a diario para apaciguar su hambre.
Cuando terminaron con las ovejas, las vacas, bueyes y todos los animales que tenían, el rey convocó una reunión, donde decidieron que harían un sorteo entre la población, incluida la familia real, y le darían al dragón una persona cada día, para que se la comiese.
Desafortunadamente llegó el día en que le tocó a la hija del rey, y él, entre lágrimas dijo: "Perdonad a mi hija y, a cambio, os daré todo mi oro, y la mitad de mi reinado."
Pero el pueblo le negó, y cuando el dragón se disponía a abrir su gran boca para comerse de un bocado a la princesa, apareció, cabalgando sobre un caballo blanco y con su lanza y su escudo dorado el caballero Sant Jordi, para salvar a la princesa de entre las garras de aquella enorme bestia.
Sant Jordi alzó su larga lanza y de un golpe, hirió de muerte al dragón, con la lanza clavada en el centro del corazón.
De repente, de la sangre derramada del dragón brotó un rosal con unas rosas, el caballero Sant Jordi cogió una, se dirigió a la princesa y se la dió en señal de amor.
Es por eso que en el día de Sant Jordi los hombres regalan una rosa a la persona que más quieren, y las mujeres un libro, pues algunos creen que la princesa le escribió un poema de amor al caballero.